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jueves, 1 de septiembre de 2011

El país de los dioses también fue el de Lafcadio







Ha pasado ya un tiempo desde mi último post.......pero como dice el refrán: "Nunca es tarde si la dicha es buena". Así que intentaré dedicarle más tiempo al blog como hacía anteriormente.
En esta nueva entrada hablaré acerca de una obra de Lafcadio Hearn, de quien ya hablé en entradas anteriores .
Su título es, En el país de los dioses. Esta obra se centra en las experiencias vividas por Lafcadio Hearn desde que pisó el país del sol naciente. En su obra cuenta con gran detalle todo lo que va percibiendo a medida que recorre distintas zonas de Japón, dándole siempre un caracter descripctivo que te permite sentir la sensación de estar allí durante unos instantes.
Lafcadio describe con la máxima fidelidad posible como era Japón entre 1890-1904, y lo sorprendente que era estar en un país tan diferente para un occidental como era el Japón de principios del siglo pasado, muy diferente como se puede evidenciar de la actualidad. A traves de su experiencia Lafcadio menciona durante su obra a personas, objetos, paisajes, tradiciones, y todo ello lo suele comparar en algunas ocasiones con sus experiencias pasadas en occidente. Cuando habla de Japón y todo lo que está vinculado a este país, lo hace como si se tratara de un paraíso, un país en el que reina la paz interior de cada ser humano y en el que en cada rincón puedes encontrar un ambiente en el que reina la armonía.
A medida que iba leyendo esta magnífica obra me sentía como si estuviera recorriendo cada rincón mencionado por Lafcadio.
A día de hoy no he tenido la ocasión, o mas bien diría la suerte, de visitar Japón, país con el que desde niño sueño con visitar. Mi percepción de Japón es y ha sido siempre la de un país super industrializado a la par que plagado de vegetación tanto en las zonas más industrializadas como en las rurales.
Espero poder experimentar sensaciones similares a las de Lafcadio, aunque el paisaje descrito por este variará en algunas ocasiones y la armonía espiritual quizás no sea la misma que antaño.



1 comentario:

  1. Vos, Gustavino, ¿le mamaste a Guillermo Barros Schelotto?

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